El desarrollo de la inteligencia emocional fortalece y sanea el clima organizacional, construye capital emocional y estimula el sentido de compromiso. Por medio de personas con actitudes proactivas (integrantes de los grupos de trabajo), las empresas pueden anticipar escenarios y prever posibles soluciones a los inconvenientes que se presenten.
A su vez debe desarrollar las siguientes habilidades:
• Respetar, colaborar y estar dispuesto a ayudar.
• Impulsar una participación masiva y entusiasta.
• Fortalecer la identidad del equipo.
• Compartir méritos.
• Proteger al grupo y su reputación.